El desempleo en España: una recuperación con asignaturas pendientes
El mercado laboral español ha mostrado avances en los últimos trimestres, pero el desempleo sigue siendo uno de los principales retos estructurales de la economía. Según los últimos datos de la EPA (tercer trimestre de 2024), la tasa de paro ronda el 11,6 %, una cifra mejor que la de hace una década, pero claramente por encima de la media de la zona euro, situada en torno al 6,5 %. Aunque se han recuperado niveles de empleo previos a la pandemia, la realidad sigue marcada por desequilibrios que frenan la convergencia con Europa.
Paro juvenil y precariedad: los grandes lastres.
El desempleo juvenil continúa siendo uno de los indicadores más preocupantes. A pesar de una ligera mejora, la tasa de paro entre menores de 25 años se mantiene en torno al 27 %, prácticamente el doble de la media europea. Este fenómeno no solo refleja dificultades de acceso al mercado laboral, sino también una desconexión entre el sistema educativo y las necesidades productivas.
Además, España mantiene un elevado peso del empleo temporal, que afecta especialmente a jóvenes y trabajadores de baja cualificación. El incremento de los contratos indefinidos tras la última reforma laboral ha reducido la temporalidad estadística, pero no ha eliminado del todo la rotación, la parcialidad involuntaria y la estacionalidad sectorial.
Desempleo estructural: más allá del ciclo económico
Aunque el crecimiento del PIB y el turismo han mejorado la creación de empleo, una parte significativa del paro en España es estructural, vinculado a:
- Baja productividad y escasa inversión en innovación.
- Desajuste entre formación y demanda empresarial.
- Dependencia de sectores intensivos en mano de obra estacional (hostelería, comercio, servicios personales).
- Rigideces en políticas activas de empleo.
La tasa de paro estructural (NAIRU) se estima aún por encima del 12 %, lo que explica que incluso en fases de expansión económica no se logre una reducción equivalente a la media europea.
Diferencias territoriales: un mercado fragmentado
Las disparidades autonómicas subrayan la heterogeneidad del mercado laboral:
- País Vasco, Navarra o Aragón muestran tasas por debajo del 9 %.
- Andalucía, Extremadura o Canarias superan el 17 % en algunos tramos.
Esto refleja diferencias productivas, demográficas y de capital humano que requieren políticas adaptadas al territorio.
¿Hacia dónde deben dirigirse las soluciones?
Para consolidar la recuperación del empleo y reducir el paro estructural, los economistas señalan varias prioridades:
Formación y recualificación en competencias digitales y tecnológicas.
Políticas activas de empleo más eficientes y vinculadas al tejido productivo real.
Impulso a la reindustrialización y sectores de valor añadido.
Mejora de la productividad mediante innovación, digitalización y capital humano.
Reducción de la dualidad laboral y apoyo al empleo juvenil.
Una mejora insuficiente.
España ha avanzado, pero sigue instalada en un nivel de desempleo “crónicamente alto”. Mientras otros países europeos han transformado sus mercados laborales tras la crisis financiera, España continúa enfrentándose a los mismos problemas de fondo. El reto no es solo crear empleo, sino generar empleo estable, cualificado y territorialmente equilibrado. Sin abordar esas bases, la reducción del paro seguirá siendo parcial y vulnerable a los ciclos.
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