El gran intento que no fue: cuando BBVA quiso (y no pudo) comprar Sabadell
3. El resultado: fracaso claro
Al final, el desenlace no dejó espacio para dudas: BBVA solo logró el respaldo del 25,33 % de las acciones y del 25,47 % de los derechos de voto de Sabadell.
Ese porcentaje está muy lejos del 50 % mínimo que BBVA se había impuesto para que la operación saliera adelante.
Peor aún, no se alcanzó ni el umbral intermedio (alrededor del 30 %) que se especulaba como posible vía para que BBVA lanzase una segunda fase de la OPA.
Los pequeños accionistas de Sabadell dieron un sí prácticamente simbólico: los clientes del banco catalán que aceptaron representan apenas el 1,1 % del capital.
En bolsa la reacción no se hizo esperar: las acciones de BBVA subieron ~5-6 %, mientras que las de Sabadell cayeron cerca de un 6-7 %.
4. ¿Y ahora qué pasa?
Para BBVA:
Asumió el revés públicamente. El presidente del banco, Carlos Torres Vila, dijo que el resultado “no era el que esperábamos” pero que respetaban la decisión de los accionistas.
Inmediatamente puso en marcha un nuevo plan de retribución al accionista: unos 1.000 millones de euros en recompra de acciones ya en octubre, y un dividendo a cuenta de ~1.800 millones en noviembre. Además contempla una distribución total de 36.000 millones hasta 2028.
Ahora tiene que redirigir su estrategia sin Sabadell como pieza central.
Para Sabadell:
Sale reforzado en términos de independencia. Su presidente, Josep Oliu, afirmó que “las dos entidades generan más valor por separado”.
Pero a su vez queda con interrogantes: ¿cómo continuará su crecimiento sin integración? ¿Qué retos afronta siendo “el pez más grande de los medianos”?
5. Lecciones y reflexiones
Una oferta atractiva en papel no garantiza éxito: los inversores, accionistas y los distintos stakeholders evalúan mucho más que números.
La cultura corporativa, los plazos, la confianza del mercado y las condiciones regulatorias pueden torpedear incluso las mejor planteadas fusiones.
La estrategia de “mega-fusión” quizá no siempre sea la más rentable: a veces mejor invertir en fortalecer lo propio que intentar crecer vía adquisición.
En banca, la integración siempre es más compleja de lo que parece: sistemas, clientes, cultura, reguladores… todo cuenta.
6. Conclusión
Al final, este episodio demuestra que incluso un gigante como BBVA no lo tiene todo garantizado. La OPA a Sabadell fue un intento ambicioso, quizá prematuro o mal calibrado, que terminó con un gran “no” del mercado.
Para nosotros, los que observamos el sector bancario, es un recordatorio: los números importan, pero las personas, la estrategia, el contexto y la percepción lo son aún más.
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