La peste porcina vuelve y sacude al bolsillo: ¿qué está pasando en España?

Después de más de treinta años libre de casos, España ha visto reaparecer la peste porcina africana (PPA). A finales de noviembre de 2025 se detectaron varios jabalíes muertos cerca de Barcelona con la enfermedad: los primeros casos desde 1994.

En total, las autoridades han confirmado al menos 9 jabalíes infectados en la zona.

La respuesta fue inmediata: se activó un dispositivo conjunto con la UME, cuerpos de seguridad y agentes rurales, se creó una zona de vigilancia de 20 km alrededor del foco y se reforzaron los controles de bioseguridad.

La buena noticia, por ahora, es que no hay casos en granjas de cerdos domésticos.

Pero la PPA no afecta solo al campo: también golpea de lleno a la economía.

¿Por qué la PPA puede dañar tanto al sector porcino?

España es una potencia mundial en producción y exportación de carne de cerdo, con un valor anual superior a 8.800 millones de euros en exportaciones.

La aparición del brote ha provocado que varios países hayan suspendido temporalmente la importación de cerdo español, incluidos mercados clave como China y Reino Unido.

El impacto no se limita al ganadero: arrastra al conjunto del sector —mataderos, industria cárnica, logística, distribución, alimentación animal y transporte— creando un efecto dominó que se deja notar en miles de empleos.

Las administraciones ya han reaccionado. En Cataluña, por ejemplo, se ha habilitado una línea urgente de ayudas para granjas y empresas afectadas.

Las primeras estimaciones son preocupantes: solo en diciembre, y tomando como referencia las exportaciones habituales del mismo mes del año anterior, están en juego unos 675 millones de euros.

Además, incluso si el brote se controla pronto, recuperar la certificación de “país libre de peste porcina africana” podría tardar hasta 12 meses desde el último caso, lo que aplaza la vuelta a la normalidad comercial.

¿Qué significa esto para la economía y para la sociedad?

Riesgo de pérdida de empleo en toda la cadena, desde las granjas hasta la exportación.

Cambios en los precios: podría producirse una caída del precio interno de la carne de cerdo si la oferta no puede destinarse al exterior, aunque también existe el riesgo contrario si el brote avanza.

Tensión en el mercado internacional, donde la PPA es uno de los factores que más influyen en la competitividad de los países exportadores.

Mayor presión por mejorar la bioseguridad, trazabilidad y controles sanitarios, lo que podría reforzar al sector a largo plazo.

¿Qué podemos esperar en los próximos meses?

Todo dependerá de la evolución del brote. Si no aparecen nuevos casos y se mantiene el control, el impacto podría concentrarse en el corto plazo.
Pero si el virus se extiende a granjas domésticas, la situación cambiaría drásticamente.

En cualquier caso:

Las empresas deberán ajustarse a una reducción temporal de la demanda exterior.

Se reforzarán las medidas sanitarias en explotaciones y transportes.

El sector afrontará meses de incertidumbre económica y ajustes productivos.

En resumen: la peste porcina africana no es solo un problema sanitario. Es un recordatorio de lo vulnerable que puede ser un sector estratégico cuando depende del comercio exterior. El reto ahora es controlar el brote, minimizar el daño y preparar al sector para una vuelta progresiva a la normalidad.

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