Economía e Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial ya no es una tecnología del futuro. Es una realidad económica que está empezando a transformar empresas, empleos y modelos de negocio.

Los datos hablan por sí solos. En 2025, el 20,0 % de las empresas de la Unión Europea con al menos 10 trabajadores utilizaba tecnologías de inteligencia artificial, frente al 13,5 % del año anterior. En España, el porcentaje alcanzó el 20,3 %.

Pero quizá lo más interesante no sea cuántas empresas utilizan IA, sino para qué la utilizan. Analizar información, generar textos, imágenes o contenidos, automatizar procesos y mejorar la toma de decisiones son algunas de sus aplicaciones más habituales.

Desde el punto de vista económico, la gran pregunta es: ¿puede la IA aumentar la productividad? La OCDE estima que, en algunas de las economías del G7 con mayor exposición a esta tecnología, podría aportar entre 0,4 y 1,3 puntos porcentuales adicionales de crecimiento anual de la productividad laboral.

Sin embargo, la IA también plantea riesgos. No todos los países, empresas o trabajadores parten de la misma posición. El FMI advierte de que sus beneficios podrían ser mayores en las economías avanzadas, aumentando las diferencias si no se invierte también en formación, infraestructuras y acceso a la tecnología.

Por eso, quizá la cuestión no sea si la inteligencia artificial va a cambiar la economía. Eso ya está ocurriendo.

- La verdadera pregunta es otra:

¿Quién será capaz de adaptarse mejor a ella?

Porque, como ha ocurrido con otras grandes revoluciones tecnológicas, no se trata simplemente de sustituir personas por máquinas, sino de aprender a trabajar de otra manera.

Y ahí es donde la educación vuelve a tener un papel fundamental.

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