Promesas de Año Nuevo y economía cotidiana: por qué enero no arregla febrero
Enero llega cargado de buenas intenciones… y de tickets de compra. Prometemos ahorrar, controlar gastos, usar menos la tarjeta y mirar más la cuenta bancaria. Y, sin embargo, febrero suele parecerse demasiado al año anterior. No es casualidad. Es economía cotidiana. - Ahorrar no falla por falta de intención, falla por rutina En enero decimos: “Este año ahorro”. En la práctica, seguimos comprando el café de siempre, pagando suscripciones que no usamos y haciendo pequeñas compras impulsivas que “no cuentan”. El problema es que la economía cotidiana no se decide en grandes momentos, se decide en microdecisiones repetidas: El supermercado, El recibo, El “me lo merezco”, El “son solo 10 euros”. Y 10 euros repetidos muchas veces dejan de ser pequeños. - El autoengaño del gasto invisible Uno de los grandes enemigos del ahorro no es el gasto grande, sino el gasto que no duele. Pagamos con tarjeta, con el móvil, con un clic. No vemos el dinero salir y, por tanto, no sentimos que se vaya. La eco...